Los rabinos de la UJCL escriben sobre la parasha
Rabina Daniela Szuster
Congregación Bnei Israel, San José-Costa Rica
Nuestra responsabilidad sobre la educación judía de nuestros jóvenes
La primera parashá de esta semana, Parashat Tazría, nos ordena que cuando nace un hijo varón: "en el día octavo, habrá de ser circuncidada la carne de su prepucio" (Vaikrá 12:3). El Talmud nos enseña que esta es una de las tantas obligaciones de la familia para con sus hijos: "El padre está obligado de cuidar de que su hijo sea circuncidado, de redimirlo, de enseñarle la Torá, buscarle esposa y enseñarle un oficio. Algunos dicen que debe enseñarle a nadar. Rabí Judá dice: quienquiera que no enseñe a su hijo un oficio, se considera que le ha enseñado a robar" (Talmud Babilónico, Tratado Kidushin 29a). Este pasaje talmúdico nos enseña que los progenitores debieran preocuparse de diferentes aspectos de la vida de sus hijos:
"El padre está obligado de cuidar de que su hijo sea circuncidado…": como nuestro patriarca Abraham hizo con su hijo Itzjak, debemos también nosotros, por medio del ingreso al pacto, otorgarle una identidad, un legado de valores y forma de vida. "…de enseñarle la Torá…": dicen las fuentes (Lejem Mishné, Hiljot Talmud Torá 1:3) que los progenitores mismos tienen que enseñarle, pero si no saben, pueden contratar a alguien experto para que lo haga en su lugar. Este pasaje nos indica acerca de la importancia de que nuestros hijos reciban educación judía. "…buscarle esposa…": se trata de la preocupación de los padres por la continuidad de la tradición, formando un hogar judío. "…enseñarle un oficio…": con el fin de que pueda ser autónomo, independiente y abastecerse, tener una función, un trabajo digno; capacitarlos para desempeñarse en la vida laboral. "…enseñarle a nadar…": en la modernidad diríamos que es bueno para la salud y destreza corporal, sin embargo, los sabios se referían específicamente en caso que su hijo esté en el mar y esté en peligro, pueda salvar su vida.