Rabino David Cohen-Henríquez
Congregación Kol Shearith Israel - Panamá
El Sfat Emet (Yehuda Aryeh Leib Alter, 1847-1905) nos trae a colación dos textos que aparecen en la Hagadá. En primer lugar, aparece el texto que dice: “En cada generación la persona debería verse a sí misma como si hubiese salido de Egipto”. Poco después, la Hagadá nos dice: “Él nos sacó de ahí”. Nos dice entonces, el Sfat Emet, que el Maharal de Praga (Judah Loew ben Bezalel, c.1520-1609) comentaba, a partir de estos pasajes de la Hagadá, que cada judío estuvo en el éxodo de Egipto de manera colectiva, pero que también cada persona debería verse a sí misma como si hubiese salido como individuo.
Al leer la Hagadá, no estamos haciendo solamente una conmemoración histórica sino también una recreación, en la cual podemos sentir el éxodo en el presente. La experiencia de Pésaj es una experiencia nacional, pero también posee un espacio para la liberación individual. Es una salida de los “Egiptos” que nos mantienen atados, oprimidos; de la estrechez que nos sofoca y nos prohíbe sentir una vida plena y elevada.
Al leer la Hagadá, no estamos haciendo solamente una conmemoración histórica sino también una recreación, en la cual podemos sentir el éxodo en el presente. La experiencia de Pésaj es una experiencia nacional, pero también posee un espacio para la liberación individual. Es una salida de los “Egiptos” que nos mantienen atados, oprimidos; de la estrechez que nos sofoca y nos prohíbe sentir una vida plena y elevada.



