Rabino Joshua Kullock
Comunidad Hebrea de Guadalajara
Una vez más nos encontramos en Egipto. Una vez más somos esclavos del Faraón. Y una vez más comienza a desandarse el camino que nos llevará al éxodo, al deambular por el desierto y a recibir la Torá.
No obstante, a fin de llegar a Egipto, el relato bíblico tuvo que presentarnos antes a Iosef y a sus hermanos. Es decir: la esclavitud no habría sido posible si, tiempo antes, la familia de Iaacov no se hubiera mudado a las fértiles tierras de Goshen. En la decisión de descender al Nilo, el tercero de nuestros patriarcas empieza a sentar las bases de una trama que, generaciones más tarde, traerá sufrimiento y dolor al naciente pueblo de Israel.



