Los rabinos de la UJCL escriben sobre la Parashá de la semana.
Rabino Guido Cohen
Asociación Israelita Montefiore
Bogota, Colombia
En el comienzo de la Parashá de esta semana, Moshé vive algo que prácticamente todos los profetas en algún momento experimentan: el pueblo no lo escucha. Parte de la frustración del trabajo del Profeta, reside precisamente en que su mensaje es altamente impopular, la gente no quiere oir lo que el profeta tiene para decir. El mensaje profético no es 'bonito', no es atractivo, no es un mensaje reconfortante sino precisamente lo contrario: incomoda, intenta sacar al pueblo de su zona de confort. Es precisamente por esa peculiaridad del lugar de profeta que Yonah decide huir del llamado divino y esconderse. ¿Para que ir a predicar si el pueblo no va a oirme?
Vemos, por ejemplo, en los libros de Melajim, las dificultades que tenían los profetas para hacerse oir en las cortes de los reyes. Eliahu, Elisha y todo su séquito de profetas de Dios eran perseguidos, obligados a esconderse y asesinados. Mijaiahú ben Imlá (Melajim I cap. 22) es denostado por el rey Ajab tan solo por decir lo que efectivamente iba a suceder en la guerra contra Aram, a diferencia de lo que los falsos profetas le indicaban.