En mis tres años siendo madrijá nunca había tenido la posibilidad de estar presente en un Majón y estaba sumamente ansiosa de absorber lo más que pudiera de esta experiencia. El concepto de que madrijim y janijim de todo Latino América con diferentes culturas, tradiciones e ideologías se reúnan en un mismo lugar para aprender, compartir conocimientos y divertirse es sumamente importante para enriquecer nuestra experiencia como madrijim y así contribuir a la tarea de asegurar la continuidad de nuestra comunidad y a aportar a la educación judía de nuestros janijim.
Lo primero que noté fue el amor, compromiso y orgullo que los madrijim de otros países sienten hacia sus tnuot; como formar parte de un movimiento juvenil es algo que los llena a todos de orgullo ya que tienen el propósito claro de educar. Esto no solo me impresionó también me hizo ver a Noar, nuestra querida tnuá, de una manera diferente. Somos pocos, pero eso no significa que no podamos sentir orgullo y pasión hacia este movimiento tan lindo que hemos creado.
También noté las cantidad de ideas que todas estas personas traen y que han implementado en sus tnuot para motivar y educar a chicos y chicas. Nacho, Nico y yo nos aseguramos de preguntar y traer todas estas ideas para ajustarlas y aplicarlas en Noar.
Este Majón me motivó a seguir en Noar y dar mi 100%, amar nuestro movimiento entender lo que implica ser un líder y un ejemplo a seguir. Le doy las gracias a KSI y a Noar Panamá por haberme dado la posibilidad de hacer nuevos amigos, aprender de ellos y ser parte de esta bella historia que espero que sea para siempre. El Majón es algo necesario y único!
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