miércoles, 24 de junio de 2015

Mi viaje a Marcha por la Vida por Joel Baitel

Recientemente fui parte de la delegación del Colegio Isaac Rabin que viajó a representar a Panamá en Marcha por la Vida 2015. 

Después de todas las películas, los artículos que había leído, las fotos que había visto y las historias y testimonios que había escuchado de quienes sobrevivieron al Holocausto, fue muy impactante presenciar a primera vista el daño tan severo que le hicieron los nazis a más de 6 millones de personas.

Los mensajes de la mayoría de estas personas fueron lanzados al vacío desde trenes camino a la muerte o escritos con sangre en las paredes de las sinagogas o en las cámaras de gas.
El viaje comenzó en Ámsterdam donde visitamos la casa de Anne Frank, en donde ella y su familia tenían que turnarse para comer, y tenían que permanecer en completo silencio por horas durante el día y la noche.

Luego el viaje continuó en Polonia. Una de las cosas más fuertes fue visitar las fosas comunes en donde asesinaron sin piedad a miles de personas inocentes y a la vez en Auschwitz ver el pelo, los zapatos, todas las maletas y pertenencias personales de tantas personas fue algo que la mayoría no pudo procesar.

Es impactante pensar como estas personas sin ninguna explicación fueron forzados a conocer la vida desde el final, comenzando por la muerte y después, solo algunos pocos, ser liberadas para poder vivir.

Pienso que este viaje que hacemos cada año debe seguir siendo una tradición y experiencia enriquecedora para las próximas generaciones para nunca olvidar el gran daño que le hicieron al pueblo judío.




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